Los espacios de recreación y esparcimiento en los establecimientos educacionales de Chile se encuentran bastante reducidos, dado que en los colegios sólo se destinan 30 minutos al día durante la semana a este espacio. Esto produce que el tiempo destinado al juego quede limitado a este intervalo de tiempo, y la mayoría de las veces no se aprovecha como recurso educativo dentro del aula. La educación formal impone a los y las estudiantes una rutina bastante rígida que considera principalmente el tradicional trabajo en sala. La educación, por ende, toma un carácter obligatorio para los niños y las niñas desde la educación pre-escolar. A propósito de lo anterior es que surge nuestro principal interés: dar cuenta qué papel tiene el juego dentro del contexto escolar (si es que lo tiene), y cuáles son sus principales beneficios para el aprendizaje de los niños y niñas.
Es así que pensamos en el juego y el aporte que puede entregar a los y las estudiantes en sus procesos de educación. Existe un gran estigma en torno al juego en instancias de educación formal. Por lo general, se piensa que las dinámicas que incorporan formas alternativas a la tradicional son menos serias y menos productivas. Sin embargo, a lo largo de nuestra carrera de Psicología se ha visto que el juego colabora con los procesos de aprendizaje de niños y niñas en distintos ámbitos, como por ejemplo el rol que cumple en el ámbito social y moral.
Es aquí que comenzamos a hablar de inclusión. El juego se vuelve una instancia en donde todos y todas pueden compartir, disfrutar y aprender a través de diversas dinámicas. En este espacio no hay calificaciones y si se cometen errores no hay consecuencias negativas al respecto, puesto que la finalidad de esos espacios es la diversión. Estando fuera la presión de la evaluación, los niños y niñas pueden desenvolverse de manera libre y relajada para compartir y pasar un buen rato junto a sus pares.
Finalmente, queremos destacar que el Juego es una necesidad y un derecho de los niños y las niñas del mundo, tal como se establece en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño en al artículo 31: “El niño tiene derecho al esparcimiento, al juego y a participar en las actividades artísticas y culturales.” (Unicef, 1991). Por lo que también instamos a reflexionar acerca de la importancia para el desarrollo íntegro y pleno de los niños y niñas.
Referencias
Unicef. (1991). Convención sobre los Derechos del Niño.
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