martes, 25 de octubre de 2016

Ficha Bibliográfica Unidad 5

       
Cómo poner en práctica las decisiones curriculares. 
Dianne L. Ferguson y Lysa A. Jeanchild

           Los profesores y las profesoras tienen una amplia variedad de posibilidades de llevar a cabo las clases, por lo que se destaca la dificultad que implica decidir cómo enseñar. Esta pregunta por el “cómo” surge en función del aprendizaje de todos y todas sin excepción, pero para garantizar este aprendizaje es relevante considerar las diferencias en las capacidades que tiene cada persona.
           Antiguamente se pensaba las personas llamadas “diferentes” debían educarse en instituciones especiales. Actualmente se entiende que todos y todas somos de alguna forma “diferentes”. Para fines del texto se considera que un niño o una niña puede educarse en cualquier establecimiento educacional cercano a su hogar.
          A partir de esto es que surge la pregunta de cómo educar a todos y todas. El autor propone dos elementos importantes: los resultados de la “enseñanza” y el “proceso de enseñar”. Estos considerando las opciones para implementar el currículo que se pueden clasificar en: materiales, diseño de la clase, lugar e interacciones en el aprendizaje.
     En cuanto a los resultados del aprendizaje se señala que, en ocasiones, las mediciones tradicionales del aprendizaje pueden oscurecer la emergencia del aprendizaje mismo. Por lo que es relevante tener en cuenta que “(…) todo lo que aprendan debe serviles para ser miembros activos de sus comunidades respectivas”. (Ferguson y Jeanchild, 1999, p.184).
       Respecto al proceso de enseñanza se señala que podría pasar que los y las estudiantes entreguen la respuesta correcta sin comprender por qué éstas lo son. La idea del proceso de aprendizaje es que los y las estudiantes puedan comprender el significado de lo que están aprendiendo y que puedan relacionarlos con otras vivencias, de manera que no necesiten de un o una docente que se los indique.
                Algunos recursos que podrían ser de ayuda para los y las docentes en su labor y que serían requisitos para enseñar son las “claves naturales” (que los y las estudiantes puedan aplicar el aprendizaje a contextos naturales), “establecer el ambiente de aprendizaje” (planificar previamente la clase y la forma en que ésta se llevará a cabo), “ayuda individual” (considerar el tipo y la magnitud de ayuda que necesitará cada estudiante), “motivación del alumno” (conocer qué cosas motivan a los y las jóvenes), “mantener un ambiente de aprendizaje positivo” (ambiente cálido que fomente la colaboración y que mantenga en equilibrio los refuerzos y las correcciones), y la “evaluación individual y ajustes sobre la marchas” (conocer y comprender el proceso de aprendizaje de cada niño o niña y hacer un balance entre las ayudas entregadas y las oportunidades de los y las estudiantes de poner en práctica su aprendizaje).
                En cuanto a los aspectos en que la enseñanza debe ser diferenciada, se señala que si bien la enseñanza debe ser para todos y todas, ésta se debe ajustar a las necesidades y a las habilidades de cada estudiante. En este punto es recomendable considerar que las ayudas que los niños y niñas necesitan varían en el tiempo y según la tarea en la que éste esté enfocado. Por otra parte, se hace énfasis en la enseñanza diferenciada respecto al “proyecto curricular individual”. Todos y todas podrían cumplirlo, pero de tres principales formas:
“Muchos alumnos adquirirán casi toda la información y las destrezas contenidas en este currículo (…) otros alumnos, en menos medida quizá sólo adquirirán la información y las destrezas mínimas si los maestros les prestan mucha atención y están bien reparados (…) Algunos necesitan mucho tiempo para aprender; otros necesitan distintos tipos de apoyo”. (Ferguson y Jeanchild, 1999, p.186).
                Con esto se apunta a la diferenciación en la forma en que se lleva a cabo la enseñanza (el cómo), más que en el contenido mismo de la educación.
                Es así que los profesores y las profesoras se enfrentan a cursos heterogéneos de niños y niñas con distintos intereses y necesidades de apoyo. En el aula se pueden presentar grupo homogéneos y grupos heterogéneos.  En el último caso, “El fin supremo de la enseñanza en grupo heterogéneo consiste en utilizar las diferencias entre los alumnos para reforzar el aprendizaje de cada uno dentro del grupo” (Ferguson y Jeanchild, 1999, p.191). En cuanto al grupo heterogéneo se describen tres “reglas” que podrían facilitar el trabajo con este grupo en particular.
             La primera de ellas es “maximizar la variedad de alumnos”. El hecho de agrupar a estudiantes con distintas características en sí no constituye ninguna diferencia. El punto central a considerar es cómo se distribuyen los grupos y cómo se planifica el aprendizaje dentro de ellos. La idea es equilibrar las capacidades o características de cada persona y las dificultades que los y las estudiantes tengan en distintos ámbitos, generando un grupo diverso.
                La segunda regla es “maximizar la interdependencia positiva”. Si bien se espera que los y las estudiantes aprendan ciertos contenidos, también el aprendizaje se debe enfocar en el desarrollo de habilidades. En este caso, se espera que los niños y las niñas aprendan a trabajar en grupo de manera colaborativa, estableciendo objetivos comunes. De manera que él o la docente debe planificar las actividades en función de que los y las estudiantes aprendan a depender de sus compañeros y compañeras, puedan ayudarse mutuamente y todos y todas sean necesarios.
                La tercera regla es “maximizar los logros individuales”. Si bien se destaca la importancia de aprendizaje social que podría brindar la educación formal, es igualmente relevante el aprendizaje individual que les permita participar activamente en actividades nos sólo dentro de la escuela, sino también en otros contextos.
                En conclusión, los niños y las niñas “diferentes” han sido educados separados del resto de sus compañeros y compañeras. Actualmente, se entiende que los objetivos que tiene la educación son los mismos para todos y todas. La diferencia está en el cómo se utilizan esos contenidos, de manera que los y las docentes pueden acomodar esos contenidos para ser enseñados de acuerdo a las necesidades de cada estudiante.
           Las diferencias entre los y las estudiantes no sólo son necesarias dentro del contexto educativo, sino que además pueden ser usados como un reforzador de la enseñanza.
               


Referencias

Ferguson, D. y Jeanchild, L. (1999). Cómo poner en práctica las decisiones curriculares. En S. Stainback y W. Stainback, Aulas inclusivas: Un nuevo modo de enfocar y vivir el currículo (pp. 179-194). Madrid: Narcea.


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