El concepto de necesidades educativas
especiales (n.e.e.) nace siendo una especie de anticategoría, es decir, era
usado para referirse a un grupo común de alumnos/as que requerían atenciones
educativas especiales. Con el tiempo se ha convertido en una macrocategoría usada
para referirse a los alumnos/as que se encuentran en situación de
“discapacidad, trastornos graves de conducta y (…) aquellos dificultades de
aprendizaje significativas” (Galán y Echeita, 2011, p. 1).
En la primera mitad del siglo XX, se
pensaba que, quienes actualmente serían categorizados como alumnos/as con
necesidades educativas especiales, no eran educables. En la segunda mitad de
dicho siglo, bajo los pensamientos de la psicología conductista y la posición
ambientalista, crecieron las escuelas especiales apoyadas en la idea de que la
conducta es modificable por el entorno, por ende, los alumnos/as con n.e.e.
podrían modificar su conducta, pero parcialmente. En los años 70’s comienzan a
desarrollarse los principios de normalización e integración, de manera que se
les empieza a ver como ciudadanos con los mismos derechos a tener una vida
“normal”.
En 1974 en Reino Unido se realiza el
Informe Warnock a cargo del Comité de Investigación sobre la Educación de Niños
y Jóvenes Deficientes. Este modelo todavía es usado en dicho país, con algunas
modificaciones. Dentro de sus principios se destacan los siguientes:
-
Ningún
niño se puede considerar como ineducable.
- La
educación debe perseguir los mismos fines para todos. Se considera que los
niños/as tienen necesidades educativas comunes y también específicas para cada
niño/a.
-
Se
rechaza el concepto de deficiente y el de no deficiente.
-
Se
considera que cualquier niño puede requerir ayuda especial, lo que no implica
una discapacidad.
-
Se
revoca la categoría legal “alumnos deficientes”.
-
Se
propone la necesidad de un proceso de evaluación psicopedagógica para evitar la
arbitrariedad en la clasificación.
Se
amplía la visión de las n.e.e. se las muestra de manera más positiva. Este
enfoque se vincula al de desarrollo humano, es decir, se pasa de una visión
evolutiva a una en donde se considera las redes de interacciones. La
perspectiva constructivista colaboró también en que se le diera mayor
relevancia al rol y el aporte del profesorado dentro del contexto educativo.
En
relación al “Efecto Warnock” la UNESCO en 1994 realizó una Conferencia Mundial sobre
las Necesidades Educativas Especiales. Esta incorpora el desarrollo de la “atención
a la diversidad”. Dentro de los puntos más relevantes a destacar se encuentran:
-
Visión
más amplia del concepto de n.e.e.
-
Integración/inclusión
como parte relevante de la política educativa.
-
Vincular
los progresos significativos sobre las .e.e. con reformas globales.
Todo
lo anterior colaboró con un cambio en el concepto de n.e.e., de manera que la
ayudas o ajustes educativos vayan dirigidos a todos los alumnos/as vulnerables
que requieran apoyo al menos una vez en su proceso educativo, no sólo quienes
tienen discapacidad. A pesar de que el concepto se amplía, sigue estando
enfocado en un grupo específico de alumnos (en condición de discapacidad).
Es
por esto que se sugiere comprender el concepto desde una mirada crítica, pues
el uso de este sigue aludiendo a normales y menos normales. De hecho la misma
creadora del informe Warnock (Mary Warnock) destaca la complejidad de
distinguir qué significa necesidad especial y quién la tiene.
Continuar
usando el término esconde la discriminación, refuerza la visión individualista
del fenómeno (el problema es el alumno/a), lo que oculta su aspecto
sociocultural y la interacción que caracteriza los proceso educativos.
De
esta forma etiquetar a los alumnos/as, por un lado, limita su desarrollo ya que
los profesores/as tienen menores expectativas, lo que podría dificultar el
desarrollo pleno de sus capacidades/habilidades y, por otra parte, deja de lado
las dificultades y las consecuentes ayudas que podrían necesitar quienes no
cuenten con dicha etiqueta.
A
pesar de los reparos que se pueda tener, este concepto se utiliza en la
actualidad. Por lo que los autores proponen usarlo, pero de manera crítica.
Dentro
de la atención a las n.e.e. se destaca el rol de orientadores. Su labor se
relaciona, por una parte, con las decisiones de la modalidad de escolarización.
Esta implica una evaluación psicopedagógica para asegurar que la clasificación
no se realice de manera arbitraria. Para tomar alguna decisión con respecto al
niño/a se espera que participen del proceso orientadores, profesores, familia y
el niño/a. Muchas veces la demanda de evaluación proviene de un presupuesto de
que el niño/a tiene un problema, por lo que hay que ser muy cuidadoso/a cuando
se realice. “La evaluación psicopedagógica se convierte, entonces, en un
trámite burocrático para justificar una decisión prácticamente tomada de
antemano”. (Galán y Echeita, 2011, p. 14).
Otra
de las labores que realiza el orientador/a es el asesoramiento de los procesos
educativos. Para ello se deben reconocer las “barrera para la presencia, el
aprendizaje y la participación” (Galán y Echeita, 2011, p. 15). Esto
implica, por un parte, recoger las
necesidades individuales de alumnos/as para realizar adaptaciones
individualizadas de acceso o curriculares.
Por
otra parte, para comprender cómo está funcionando un centro educativos se
utilizan instrumentos como el Index for Inclusion. Esta es una autoevaluación
sobre “facilitadores o barreras para la presencia, el aprendizaje y la
participación” (Galán y Echeita, 2011, p. 20). Dentro de las dimensiones que
recoge el Index se encuentra la Cultura (valores inclusivos), Políticas
(medidas de organización y funcionamiento) y Prácticas (la interacción en el
aula de las dimensiones anteriores).
Situarse
desde esta perspectiva sirve como estímulo para el desarrollo de mejores procesos
educativos no sólo para los n.e.e, sino para todo el alumnado.
Comentario: La visión crítica
del concepto nos ayuda a visibilizar la discriminación y los efectos
“negativos” que podrían generar su uso, y las consecuencias que dicho uso tiene
en el contexto escolar. Creo que uno de los aspectos más graves del concepto es
la estigmatización de los niños/as etiquetados con n.e.e. debido a que no sólo
limita su desarrollo, sino que los y las separa del resto de sus compañeros/as,
además de desarrollar una imagen negativa de sí mismo/a.
Galán, M. y Echeita, G. (2011). La atención a los
alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales. En Martín, M y Mauri,
T. (Ed.) (2011). Orientación Educativa.
Atención a la diversidad y educación inclusiva (pp. 107-126). Barcelona:
Graó.
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Somos 3 estudiantes de Psicología en 4º año y hemos creado este blog en el marco del curso "Inclusión educativa y atención a la diversidad" con el propósito de registrar nuestro proceso de aprendizaje al mismo tiempo que compartimos lo aprendido mediante esta plataforma. Esperamos que nuestro blog sea un aporte para una comprensión inclusiva de la educación, sobre todo desde la perspectiva del juego y su importancia en la primera infancia.
martes, 27 de septiembre de 2016
Ficha Bibliográfica Unidad 2 “La atención a los alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales”. María Luisa Galán y Gerardo Echeita
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