Síntesis.
El texto en un principio plantea
que para que pueda haber inclusión dentro del aula es necesario dejar de lado
ciertas prácticas que obstaculizan esta tarea,
tales como la especialización de los docentes y la fragmentación de la educación, se plantea además que hay que superar perspectivas
centradas en el individuo para atender capacidades de cambios de los sistemas
(escuela, aula, comunidad).
Se indica que la especialización
de los docentes muchas veces provoca que estos menosprecien sus capacidades de
enseñantes ya que por ejemplo cuando se habla de niños con autismo, síndrome de
Down o con hiperactividad por lo general los docentes aluden a no estar
capacitados para atender las necesidades de estos alumnos argumentando que
deben tener algún tipo de educación especializada, dudando de sus propias
capacidades de enseñantes dentro del aula.
Junto a lo anterior se indica que
las instituciones tienen un potencial para desarrollar el clima de
colaboración, donde prime el respeto, compromiso, la solidaridad y la confianza,
sin embargo no se potencia, el centro educativo es un contexto propicio para
generar valores, por lo que junto al cambio cultural se deben construir
estructuras que aumenten estas oportunidades.
Se plantea la técnica de que
trabajen dos profesores o dos tutores en el aula, esto para fomentar de mejor
forma la inclusión y la colaboración, esto propicia de mejor forma la
resolución de conflictos la adopción de retos compartidos y la exploración de
nuevas alternativas.
Se menciona además, el rol clave
que cumplen los profesores especializados dentro del aula, que si bien se
espera que en un futuro todos los enseñantes tengan esas capacidades, por el
momento estos son sumamente importantes ya que tienen una mayor sensibilidad
para la tolerancia, para generar relaciones constructivas, y hacer propuestas
de cambios posibles con acompañamiento, pueden generar una mayor complicidad
entre los docentes además de conocer los sentimientos de los alumnos cuando por
ejemplo no se confía en sus capacidades.
Se habla además de la
colaboración y participación de los docentes cuando realizan y planifican las
actividades, esta deberían abarcar a todos los alumnos, valorando las
necesidades de cada uno de ellos, además
de potenciar la comunicación de los profesores con los alumnos mientras se
realizan las actividades, esto podría ayudar a focalizar de mejor forma las
necesidades de cada alumno. La valoración conjunta de las sesiones es sumamente
importante para poder obtener un feedback, se deben evaluar tanto aspectos de
enseñanza y aprendizaje como aspectos de la interacción y la relación.
En síntesis se plantea que para
crear aulas inclusivas es necesario crear un clima de colaboración entre
docentes y que se traspase al aula.
Breve comentario.
El texto plantea un tema bastante
interesante que es en primer lugar el tema de la especialización de los
docentes y como esto afecta su labor y su confianza en las capacidades y es
bastante cierto que todos los docentes deberían ser especializados, así junto
con fomentar la inclusión dentro del aula sin segregar por ejemplo a niños con hiperactividad
o déficit atencional.
Además me parece sumamente
interesante que por ejemplo haya dos docentes en el aula, esto podría ayudar para
que se puedan complementar diversos estilos de enseñanza, además de poder tener
una atención más focalizada ya que podrían abarcar de mejor manera la
diversidad de alumnos que se encuentran en el aula.
El texto aporta ideas que podrían
aportar mucho en materia educativa, son temas pocas veces vistos además de poder
enriquecer el clima colaborativo dentro del aula.
Citas textuales.
“El trabajo especializado es
necesario, pero –para ser útil en las escuelas- requiere ser compartido, desmitificado y
contrastado con las miradas de los docentes directamente implicados con los
alumnos y su integración con el grupo”. (P.83)
“Por otra parte, la cultura
propia de los especialistas en determinadas patologías, en ocasiones exagera la
importancia de su campo de saber, creando inseguridad en los docentes, que no
se atreven a educar a los alumnos “especiales” (yo no sé de niños con síndrome
de down) o que relegan el sentido común que los llevaría a intervenir con
normalidad ante determinados comportamientos disfuncionales en el aula,
menospreciando su propia capacidad de influencia educativa”. (P.83)
“Una cultura que se basa en el
respeto a la iniciativa y a la creatividad personal de sus miembros es
favorecedora del cambio y la mejora, y constituye un elemento indispensable
para el crecimiento profesional y el
bienestar emocional del equipo humano”. (P.84)
“Los centros educativos que
quieren mejorar su grado de inclusión, cada vez son más conscientes de la
necesidad de crear contextos acogedores en los que no haya miedo a exponerse o
a equivocarse, en los que se pide y se presta ayuda, se expresan dudas y mal
entendidos y se fomenta el entendimiento mutuo”. (P.85)
Referencias.
Huguet, T.
(2009). El trabajo colaborativo entre el profesorado como estrategia para la
inclusión. En Giné, C. y otros (2009), La educación inclusiva: de la exclusión
a la plena participación de todo el alumnado, (pp. 81-94). Barcelona: Horsori.
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